¿Qué pasó mientras los líderes del grupo no estaban?
Pasó justo lo que se necesitaba: surgieron nuevos líderes y descubrimos nuevas habilidades en el equipo. Aprendimos mucho de cada voluntario. Los voluntarios asistieron con gozo y energía cada sábado, brindando su tiempo y conocimiento a los miembros del club.
Dios hizo cosas hermosas en los participantes, pero hoy quiero hablar de lo que surgió en el equipo.

Gene y Robin asistieron fielmente los 8 sábados en los que estuvimos sin los líderes. Su apoyo fue tan reconfortante. Aunque era muy difícil el tema de la comunicación por hablar idiomas diferentes, ellos hicieron un gran trabajo. Dieron la bienvenida de la forma más amorosa que he visto a los voluntarios que se añadieron en esta temporada.
Karla es la coordinadora del club y demostró por qué es la persona indicada para este trabajo. Estuvo planeando juegos súper divertidos y lecciones que, sin duda, dejaron huella en la mente y el corazón de todos.

Tania descubrió hace unos meses que uno de sus dones es el servicio, ¡y qué bueno que lo descubrió!, porque ha podido practicar mucho estos meses. Pero no es de su don de lo que quiero hablar, sino del gran amor que tiene por Jesús, por cada miembro del club y por cada voluntario. Cuando pienso en el amor de Dios, definitivamente puedo pensar en todas las formas en las que Tania nos ha demostrado que nos ama y nos cuida cada vez que tiene oportunidad.


Bessy también tomó un rol importante dentro del equipo. En medio de sus prácticas universitarias, apartó tiempo para compartir con nosotros, para enseñarnos sobre la Biblia con lecciones sencillas y prácticas. Además, mantuvo motivados a dos nuevos voluntarios, Ely y Nidia.
En estos meses pudimos acercarnos a ellos gracias a Bessy. Conocer a nuestros nuevos voluntarios ha sido una verdadera bendición. Ambos trabajan, así que cada vez que tienen un fin de semana libre se suman para servir junto a nosotros en el club. Incluso asistían al club sin Bessy.

Así que mientras los líderes no estaban, continuamos sirviendo con gozo, aprendiendo unos de los otros y creciendo en nuestra relación tanto con Jesús como entre nosotros.
Puedo decir que estamos listos para todo lo que Dios está preparando para este ministerio y para nuestras vidas. El gozo y el amor son los frutos más evidentes y que todos tenemos en común. Aceptamos los retos con gozo y tenemos un corazón dispuesto a aprender.
Para nosotros ha sido tan sencillo obedecer el mandamiento en Juan 13:34, que dice que nos amemos unos a otros.





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